«Los militares de Talavera salvaron la vida de los vecinos de Balboa»

Félix Montanet y Esteban Izquierdo

Vecino de Balboa y cabo que servía entonces en Talavera y acudió a rescatar a los atrapados por el agua

«Dígalo alto y claro en el periódico: a estos soldados que usted ve aquí les debemos la vida muchos vecinos de Balboa. Si no es por ellos sucede una desgracia como la de Badajoz». Así comenzaba la crónica de HOY de lo ocurrido en esta pedanía pacense el 8 de noviembre de 1997. Casi 20 años después este periódico ha reunido a uno de los vecinos rescatados y que hablaba en aquella noticia, Félix Montanet Martínez, con uno de los rescatadores, Esteban Izquierdo Muñoz, cabo primero en aquella época y actualmente bombero de la Diputación de Badajoz.

Félix Montanet, que es presidente de la Asociación de vecinos de Balboa, recuerda que la pesadilla de aquella noche comenzó cuando un panadero que trabajaba en Badajoz, Rafael Calero Vizuete, volvía a casa de madrugada, sobre las 2.30 horas, y se encontró con el pueblo anegado. En algunas calles había más de un metro de agua. Calero comenzó a avisar a los vecinos puerta a puerta y el boca a boca empezó a funcionar. «El primer recuerdo que tengo de aquella noche fue levantarme alertado por los golpes en mi puerta de madrugada y al poner los pies en el suelo, el agua me llegaba a las rodillas. Tocaba casi al colchón», cuenta este vecino.

La noche del cabo primero Esteban había comenzado antes. Sobre la medianoche se había desplazado con sus compañeros de la base de Talavera la Real hasta Badajoz, al cruce de la antigua carretera nacional (autopista) con la carretera de Sevilla. «Nos dijeron que había inundaciones y nos montaron en camiones, pero hasta que no llegamos allí no nos dimos cuenta de la magnitud de la catástrofe», relata Esteban. Allí estuvieron hasta las 4.00 de la madrugada cuando los enviaron a ayudar al lado de la base, a Balboa.

Noticia sobre la riada en Balboa publicada en HOY en 1997. HOY

Al intentar acercarse vieron que era imposible llegar a la localidad. «El agua lo cubría todo. Era imposible llevar allí los vehículos, no se veía dónde había carretera», enfatiza. La entrada desde la base de Talavera a Balboa es una vía estrecha con un gran desnivel a cada lado y al no verse el límite del asfalto por el agua y la noche cerrada, era muy peligroso intentar circular.

«Finalmente fuimos andando cuatro compañeros. Dos llegaron hasta Balboa y otros dos nos quedamos en el puente que hay antes de llegar. Aún recuerdo la fuerza con la que pasaba el río. El puente vibraba y pensábamos que se lo iba a llevar la corriente», rememora el bombero.

Los tractores de este pedanía, eminentemente agrícola, jugaron un papel crucial aquella noche. El presidente de la asociación de vecinos dice que el pueblo ya se ha inundado más veces pero aquella noche fue la peor. «Lo pasamos muy mal, pasamos mucho miedo. Salías de casa y lo primero que veías eran focos en la noche dándote en la cara y gente corriendo despavorida».

Imagen de Esteban Izquierdo (en el centro) en un vídeo casero, en el 97, ayudando a los vecinos de Balboa.HOY

Cadena humana

Los balboínos empezaron a sacar a sus familias en los tractores y en remolques. Por las calles del pueblo era sencillo, pero al llegar al límite de la localidad no sabían por dónde avanzar sin sufrir un accidente. Los conductores no veían los límites de la vía y fueron los militares haciendo una cadena humana los que marcaron por dónde debían salir los vehículos.

Esteban y su compañero dejaron el puente y entraron en el pueblo al ver salir los primeros grupos de personas. «Al acceder había calles en las que la corriente era tranquila, pero en otras había que hacer un gran esfuerzo para que no te llevara el agua. Esto fue un gran problema para sacar de las viviendas a personas mayores con movilidad reducida», señala.

Al preguntarle por la primera imagen que se le viene a la cabeza, no duda. «Después de 20 años aún tengo muchos recuerdos de aquel día, como ver a dos cerdos sobre dos patas y las otras dos en una pared para no ahogarse, pero hay una que siempre estará ahí. Cuando entramos en una vivienda para evacuar a sus ocupantes, vimos a una mujer con su bebé y al explicarles que íbamos a sacarlos no dudó en darme a su hijo. Ahí piensas cómo estará esa mujer, que estrés tendrá encima, para entregarme tan rápido a su pequeño», rememora el exmilitar.

El momento de mayor tensión de la noche llegó cuando uno de los tractores con un remolque lleno de personas mayores y con movilidad reducida se salió de la carretera en una curva. «No llegó a volcar, si lo hace hubiéramos tenido que lamentar víctimas mortales por la fuerza con la que corría el agua en esa zona», remarca Esteban. Finalmente los militares llevaron en brazos a los ocupantes del vehículo hasta la zona seca.

Montanet enfatiza que la tarea de rescate fue gracias a los soldados y señala que no solo esa noche, en los días posteriores también estuvieron. Tampoco olvida la acogida que les dio el pueblo de Villafranco del Guadiana, donde quedaron alojados en un colegio. «Nos trataron como si fuéramos hermanos».

Los vecinos insisten en que la inundación se repetirá porque no han hecho las obras que les prometieron

El presidente de la asociación insiste una y otra vez en que aquella noche fue mala, pero que no se han tomado medidas. El pueblo está limitado a un lado por el Guadiana y a otro por el arroyo Limonete, que fue el que se desbordó aquella noche y hasta cuatro veces más desde 1995. «En los días posteriores a la inundación se dijeron muchas cosas. Yo mismo me reuní con el ministro Álvarez-Cascos y me dijo que se iba a hacer obra para que no pasará más y además rápido. En Badajoz se hizo, cosa de la que nos alegramos, pero aquí nunca se ha hecho nada. Ahora estamos en sequía, pero, cuando llueva...».

Montanet pide que se acometa de una vez la reforma para no volver a pasar una noche como aquella de miedo. Mucho miedo. Icono fin de sección