Veinte años de
la riada

La reconstrucción

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Los gestos de solidaridad se sucedieron tras la riada. En la actualidad, la mayor parte de las zonas afectadas han sido rehabilitadas, pero todavía quedan en pie un centenar de casas
POR NATALIA REIGADAS Y TANIA AGÚNDEZ

La huella de los daños 20 años después

Han pasado 20 años desde la riada de Badajoz y la mayor parte de las calles que se vieron afectadas por la crecida de los arroyos Rivillas y Calamón son irreconocibles. Se han expropiado y demolido las casas de la zona por el riesgo de que se repita la catástrofe y en su lugar hay solares, además del parque que se construyó junto a los cauces. Las 25 víctimas de la crecida siguen muy presentes, pero las huellas de esa noche se van borrando.

Además de los fallecidos, la riada dejó importantes daños materiales en la ciudad, prácticamente borró medio Cerro de Reyes del mapa. Hubo casas demolidas y otras gravemente dañadas, muchos coches arrastrados, negocios destrozados, etc. En total 1.200 familias tuvieron que dejar sus hogares. Provisionalmente estuvieron en una residencia instalada en el Hospital Perpetuo Socorro y posteriormente en viviendas de alquiler.

Solo en patrimonio municipal se calculó que el destrozo fue de 1.700 millones de pesetas (10 millones de euros), entre ellos el Parque de la Legión, que quedó arrasado y acababa de ser rehabilitado solo unos meses antes. Varios coches aparecieron en medio de esta zona verde arrastrados por el agua.

En un primer momento se abrió un debate entre dos opciones, arreglar las viviendas que quedaban en pie y que sus propietarios pudiesen volver o construir nuevas casas para realojarlos en otras zonas. El coste de la primera opción era menor y además algunos sectores señalaban que era improbable que la tragedia se repitiese, ya que los datos meteorológicos señalaban que era un fenómeno extremadamente raro. Finalmente se impuso la segunda opción por precaución. Más adelante, además, cambio la Ley del Suelo, en parte por lo que ocurrió en Badajoz y ya no es posible edificar en terrenos con riesgo de inundación.

La Junta de Extremadura construyó 1.245 viviendas en la ciudad con un coste aproximado de 54,2 millones de euros. Los pisos se levantaron en Pardaleras, en el Cerro de Reyes y en la carretera de La Granadilla. Con esta cifra la administración regional pretendía ofrecer una nueva vivienda a todos los afectados por la riada, según un estudio que estableció que esas 1.245 casas debían ser abandonadas.

Sin embargo, no todos se marcharon. Según señala Rosario Gómez de la Peña, concejala de Vivienda del Ayuntamiento de Badajoz, 940 familias afectadas por la riada se trasladaron a estos pisos hasta 2003, pero otras, unas 300, rechazaron esa opción porque no querían renunciar a sus propiedades en Antonio Domínguez, Pardaleras, San Roque o el Cerro de Reyes. Los pisos que sobraron, por tanto, se adjudicaron posteriormente a otros interesados.

La doble línea

En cuanto a los que se negaron a ser realojados, algunos fueron cediendo posteriormente y vendiendo sus casas al Consistorio para ser demolidas y otros siguen negándose. Tras la riada se estudió la zona y marcaron dos líneas sobre el mapa. La primera rodeaba el área más cercana a los arroyos. En ese terreno debía intervenir la Confederación Hidrógráfica del Guadiana para eliminar las viviendas, por el alto riesgo de que volviesen a inundarse, y para mejorar la canalización de los arroyos y elevar los puentes en previsión de una nueva crecida. La segunda línea marca un área más grande alrededor donde también debían eliminarse las casas por precaución. En este caso debe ser el Ayuntamiento de Badajoz el que se ocupe.

Crecida del río Guadiana a su paso por Badajoz. HOY | J.V. ARNELAS

En estos 20 años la CHG ya ha terminado su labor en los arroyos Rivillas y Calamón. Se gastó unos 61 millones de euros en comprar propiedades, eliminarlas y ante todo, arreglar las márgenes de los ríos. Ensanchó los cauces para incrementar su capacidad hidráulica y elevó los tableros de los puentes que discurren por dichos arroyos hasta su desembocadura en el río Guadiana con el objetivo de evitar nuevos taponamientos. Una vez terminada la obra, la Confederación cedió la zona recuperada al Ayuntamiento como área verde del municipio. Esto supone un nuevo coste. Actualmente las arcas municipales invierten unos 360.000 euros anuales aproximadamente para mantener los parques del Rivillas y el Calamón.

Por su parte el Consistorio en estas dos décadas ha invertido 8,5 millones de euros en adquirir 237 propiedades y demolerlas. Quedan 106 pendientes. No todas son casas, también hay garajes y solares. Con la valoración que se estableció en 2003 las arcas municipales aún deberán invertir 4,3 millones de euros.

La concejala de Vivienda destaca que el proceso es lento porque los propietarios que quedan no están de acuerdo con la valoración, quieren más dinero. Esta edil dice que esperan que vayan cediendo y acudiendo al Ayuntamiento para cerrar definitivamente esta herida. Mientras van a estudiar en qué condiciones están el centenar de propiedades que restan, es decir, si viven sus dueños, si están alquiladas, abandonadas, etc.

Cuando España se volcó con el Cerro de Reyes

Como reconoce Manolo Malagón, párroco durante dos décadas del Cerro de Reyes, en Badajoz nadie estaba preparado para afrontar una catástrofe como la que se vivió en la noche del 5 al 6 de noviembre de 1997. No había consuelo posible para aliviar el dolor que trajo consigo aquel temporal que se llevó 25 vidas y destrozó familias y barrios enteros. Sin embargo, añade Malagón, si lo sucedido esa noche será imborrable, los gestos de solidaridad tampoco se olvidan.

La reacción de los pacenses y del resto de España desbordó Badajoz y Valverde de Leganés. Muchas personas acudieron a limpiar el barro. Las botas de agua se agotaron en la ciudad.

El albergue improvisado en el Hospital Perpetuo Socorro para los afectados se vio desbordado por los gestos solidarios. En un mes se recaudaron 1.200 millones de pesetas en donativos (7 millones euros). Además hubo donaciones especiales como colchones, ropa, juguetes para los niños esas Navidades, etc.

Uno de los gestos que más se recuerda lo tuvo el Real Madrid, que el 18 de noviembre viajó a Badajoz para jugar un partido de fútbol contra una selección de jugadores extremeños. Fue el último partido en el Viejo Vivero antes de su cierre y se invitó a los niños de los barrios afectados que vibraron ante la presencia de Suker, Roberto Carlos, Morientes o Sanchís. Se recaudaron 100 millones de pesetas (600.000 euros). En Madrid, días después, un festival solidario con Rocío Jurado, Juanito Valderrama, Manolo Escobar y Conchita Márquez sumó otros 2,5 millones de pesetas (30.000 euros).

La ayuda llegó desde la misma mañana del día 6. Esa jornada gran cantidad de vecinos de Badajoz se acercaron hasta las zonas afectadas para aportar ropa, calzado, mantas y alimentos. Muchos hicieron llegar los materiales a través de la parroquia del barrio, la asociación de vecinos o Cáritas. Allí gestionaron también gran cantidad de utensilios de trabajo como palas, rastrillos, escobas o botas de agua que se les proporcionaba a aquellos que estaban limpiando calles y casas.

Cientos de vecinos se sumaron a los trabajos de limpieza y acondicionamiento que fueron realizados y coordinados por los miembros de la Policía Nacional y Local, Ejército, Bomberos y Protección Civil. Los voluntarios de Cruz Roja también participaron en diferentes tareas. El objetivo era echar una mano a los damnificados.

Otros se acercaron hasta la residencia del Perpetuo Socorro, donde se alojaron provisionalmente cerca de 300 afectados que perdieron sus pertenencias. Allí trabajaron cientos de voluntarios para dedicar tiempo y atenciones a los afectados. Médicos, ATS, auxiliares y psicólogos, entre otros profesionales, ofrecían sus servicios desinteresadamente. Este centro hospitalario también se convirtió en un punto de recogida del material que se facilitaba a las víctimas de la catástrofe como comida, productos de limpieza y aseo personal, juguetes para niños, material escolar, gafas, pañales, toallas, entre otros artículos. Empresas de alimentación y supermercados también enviaron productos y varias multinacionales especializadas en menaje del hogar entregaron centenares de accesorios.

Los primeros días unas 2.000 personas trabajaron en las tareas de limpieza y desescombro

Los cálculos señalan que más de 2.000 personas trabajaron durante los primeros días en diferentes labores de desescombro, limpieza y tareas humanitarias. De ellos, unas 500 eran militares -400 estaban llevando a cabo tareas en Badajoz y otros cien en Valverde de Leganés-. Otras 700 pertenecían al dispositivo de emergencia compuesto por equipos de Protección Civil, Policía Nacional, Policía Local, Bomberos, Guardia Civil, Cruz Roja, así como otro personal municipal y Cáritas. El resto eran voluntarios anónimos o pertenecientes a diferentes ONGs que quisieron aportar su grano de arena.

Badajoz se vio desbordada por la solidaridad y los locales que se habilitaron para recoger todas las ayudas materiales quedaron pronto saturados. De hecho, fue necesario concentrar todos los envíos en una de las mayores naves existentes en la capital pacense, en la de Hierros Díaz, situada en la autopista.

Desde los primeros días los gestos de generosidad se sucedieron a lo largo y ancho del país. Por ejemplo, varias empresas de construcción pusieron a disposición del Gobierno regional sus medios para desarrollar tareas de limpieza y arreglos de calles. Incluso un grupo de arquitectos se ofreció para colaborar en la evaluación de daños en los inmuebles.

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Voluntarios ayudando en la parroquia del Cerro de Reyes, atendiendo a los vecinos desalojados.Santi

Algunas empresas de transportes también proporcionaron sus servicios para ayudar a los afectados a trasladar los enseres que habían podido salvar a un lugar seguro hasta que rehabilitasen su vivienda o se estableciesen en una nueva.

Diferentes colectivos como asociaciones de vecinos, comerciantes, agrupaciones de universitarios, grupos de boys scouts, asociaciones de fotógrafos, grupos de pintores y ayuntamientos llevaron a cabo campañas solidarias. Ese mismo apoyo llegó desde fuera de Extremadura. Muchas provincias españolas se volcaron con el Cerro de Reyes y las demás zonas dañadas.

Varios bancos abrieron cuentas para recaudar fondos para a los damnificados dando una aportación inicial de dinero. El diario HOY se sumó a esta iniciativa solidaria aportando dos millones de pesetas (12.000 euros). Asimismo, contribuyeron programas de televisión, restaurantes de ambas provincias extremeñas, asociaciones de extremeños establecidas en otras Comunidades Autónomas y un bingo de Madrid que donó la recaudación de varios días.

Con el tiempo fueron surgiendo historias de solidaridad como la de una pensionista granadina que donó un millón de pesetas (6.000 euros) y la de los 26.000 trabajadores de la Once, que donaron parte de su sueldo del mes de noviembre.

Se celebraron conciertos solidarios, degustaciones, mercadillos, citas deportivas y festivales taurinos.

Así, con el paso de los días, la desolación y la impotencia fueron dando paso a la generosidad que llegaba desde diferentes partes de España. El drama, difícilmente de superar, dio paso a la colaboración entre vecinos y ciudades.Icono fin de sección

'Veinte años de la riada', un proyecto de diario HOY

Coordinación

Redacción

 

 

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Infografía

Desarrollo

 

Luis Expósito

Natalia Reigadas

Tania Agúndez

Rubén Bonilla

Marta Muñoz

Lucas Garra

Antonio Horrillo

José Luis Leal

AGRADECIMIENTOS

Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Policía Local de Badajoz, Policía Local de Valverde de Leganés, a los Bomberos de Badajoz, Cruz Roja y a todos los entrevistados que han compartido sus recuerdos con nosotros. Mención especial también para todas las fuerzas de seguridad y voluntarios que ayudaron a los vecinos afectados la noche del 5 al 6 de noviembre de 1997 y los días después de la tragedia.